
Carmen Ramos (Gibraleón, Huelva, 1968), es una poetisa que
este año dará que hablar. Economista de
profesión e incansable lectora "incluso antes de saber leer", como
ella misma afirma, ha colaborado en
diversas convocatorias de fomento de la lectura. Algunos de sus poemas han
visto la luz en blogs, bitácoras y antologías; sabe la importancia que tiene la
Red, como buena escritora del siglo XXI, que construye su blog literario
Poliedroautodual. Colabora habitualmente en Papelusar, publicación de
periodicidad "francamente impredecible" y en la revista GEG Magazine,
donde tiene una sección fija llamada “Lecturas no obligatorias”. La plaquette Mudanza
Interior (2010) fue su primera publicación en solitario, a la que siguieron los
poemarios Poliédrica (2011) y Las estrellas han hallado otra forma de
morir, de reciente aparición en nuestra editorial (2013), estamos convencidos
de que será un éxito rotundo, ya que es candidato al XX Premio Andalucía de la
Crítica, para el cual le deseamos toda la suerte del mundo. La prosa tampoco se le escapa a nuestra autora, con el proyecto de
microrrelatos Mundo, más de veinte maneras de lavarse las manos, que fue
seleccionado en el Proyecto Novos dentro del Festival CoruñaMayúscula.
LA HOJA EN BLANCO
Nunca le he tenido miedo a la hoja en blanco o al minuto de
silencio. Siempre he tenido algo que decir, algo que escribir. Recuerdo un
examen en la universidad en el que las preguntas nada tenían que ver con los
apuntes que yo tenía. Era como si me hubiese matriculado de otra asignatura.
Sabiendo que se trataba de Economía Mundial y que la profesora nos había
recomendando leer los “suplementos naranjas” de los periódicos, le eché valor y
decidí comentarle aspectos de la actualidad (de aquella actualidad de aquellos
finales de los ochenta) que estuviesen relacionados con lo que me estaba
preguntando. Milagrosamente aprobé. Si ese día tuve unos minutos de terror, a
la primera palabra que salió del Bic se me borraron. Y hasta hoy.
Le tengo más miedo, sin embargo, a la hoja rellena. O quizás
pudor, por ver retales de mi vida ahí tendidos, escenas que un día fueron ante
mis ojos -o que quizás, por qué no, imaginé- y que trasladé a palabra escrita
y que ahora están impresas y se reúnen por ejemplo bajo el título Las
estrellas han hallado otra forma de morir.
Las estrellas es un poemario muy personal y que parte de una
situación muy concreta: la pérdida de mi padre de forma inesperada hace casi 21
años. Y la llama que lo prende es un poema de Javier Das, titulado “En ocho
años”; la mecha es esa herida que está ahí, esa ausencia de tantos años y tantas
cosas que han pasado por mi vida, por nuestras vidas y en la que quienes se van
para siempre no pueden estar.
Y así inicio un recorrido de atrás para adelante, de fuera
hacia dentro. De contar cómo la tecnología nos ha cambiado la vida en el poema
“Ya no existen los suburbios” hasta hacer una promesa íntima: “Dibujaré / una
mariposa / en cada uno de mis arrebatos”. Desde enumerar cómo están siendo de
duros estos años de crisis y rescates en poemas como “Algunas cuestiones
importantes”, “Raros efectos de la sublimación” o “A diario” hasta darle forma
a mi llanto en “Cuerpo de barro”.
Luego los ves impresos en un libro con una edición muy
cuidada que se suele decir, con una hermosa fotografía en la portada de una
noche rara y estrellada como la vida misma. Y lees tus poemas en público y ves
los ojos, las manos de quienes te escuchan y alguien te lee y aparece una
reseña en una revista y alguien te cuenta en un mail que no te conoce pero que
tiene tu libro en su mesilla de noche. Y sientes el pudor, la responsabilidad,
el miedo de que tu vida y la de ellos quepan en un poema.
Y se siente miedo. Mucho.
Por Carmen Ramos.
Conoce un poco más a nuestra autora, pinchando aquí.